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Aumentar el salario mínimo no es la ruta correcta


Subir el salario mínimo para llevarlo a un nivel que permita cubrir al menos las necesidades básicas de una familia ha sido un tema impulsado por distintos organismos y personajes, tanto del sector público como del privado, en años recientes. Por la naturaleza del tema es difícil que alguien se pudiera oponer a este objetivo; pero, como hemos escrito con anterioridad en otros medios, este camino no llevará a obtener resultados en el impacto al bienestar de las familias.

Al cierre del 2016 eran 7.5 millones de personas las que ganaban 1 o menos salarios mínimos (SM), sin duda un grupo poblacional suficientemente grande como para generar acciones que logren impactar en su bienestar. Sin embargo, sólo la mitad de esas personas trabaja como empleado, el resto son autoempleados o empleadores, además que en este grupo de ingresos, más del 90% está ocupado en la informalidad, tanto por estar en el sector informal (alguna actividad económica donde no hay una entidad definida y por lo tanto el dinero y los recursos dedicados a dicha actividad se mezclan con lo personal y lo familiar), como por estar ocupados en alguna empresa pero sin contrato ni prestaciones sociales. Por lo tanto, ese universo de 7.5 millones de personas a finales del 2016 se reduce a uno de 340,000 empleados formales que podrían beneficiarse de pasar el salario mínimo de $2,191 pesos mensuales a $2,401 a inicios de este año.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) elaborada por el INEGI nos dice que en el primer trimestre de este año existe todavía un número importante de empleados formales que ganan por debajo del salario mínimo, 132,000 personas en concreto (de aquellas que dan el dato de su ingreso). Tomando en cuenta a las personas que dieron el dato del ingreso que reciben, son aproximadamente 132,000 personas, un número que en teoría se buscaba que desapareciera. Sabemos que los cambios no pueden darse de forma inmediata, pero la persistencia y magnitud de este número reta la premisa de que al subir la definición del salario mínimo, logremos subir el "piso" de ingreso del mercado laboral formal.

Lo que sí se ha observado durante el último año es una reducción significativa (medio millón de personas) de las personas que están en este rango de ingresos, sean empleados, empleadores o autoempleados, a favor de un incremento en la proporción de personas con ingresos entre 1 y 3 salarios mínimos, como se ve en la gráfica. Esto es consecuencia de la dinámica económica que tenemos y que genera empleos con mejores condiciones e ingresos (principalmente en el sector manufacturero), por lo que el camino a seguir es mas bien el impulso de actividades de más valor agregado en lugar de generar agendas que buscan establecer definiciones que encuentran poca cabida en la realidad económica.

Elaborado con datos del ENOE, INEGI

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