Recuperación económica: lo logrado y lo que falta

Derivado de la fuerte caída en la economía durante el segundo trimestre del año pasado, nos enfrentamos al reto de tener parámetros de medición que den una visión clara sobre dónde nos encontramos en el proceso de recuperación económica.


El parámetro común de comparar contra el mismo periodo del año anterior provoca resultados de difícil evaluación: un crecimiento anual de 20% de cualquier variable es espectacular; sin embargo, está precedida por una caía de magnitudes también significativas, por lo que el 20%, bueno y deseable, puede no ser suficiente para recuperar los niveles previos a la pandemia. Es fundamental tener claro dónde se está parado para tomar decisiones empresariales pertinentes.


Tres recomendaciones para evaluar de mejor manera las variables durante este periodo:


1. No basarse en las mediciones relativas de cambio (porcentajes), sino en los valores absolutos (índices, pesos, unidades), y comparar ese resultado contra los mismos periodos de años anteriores (si usan cifras originales), para entender qué tan arriba o tan abajo se encuentra respecto a tendencias históricas. Por ejemplo, el Indicador Oportuno de Actividad Económica (IOAE) es un indicador que se publica en cifras originales, por lo que lo recomendable es comparar el resultado contra el mismo mes de años anteriores. En mayo, tuvo un crecimiento de 25% respecto al mismo mes de 2020. Buena noticia, ¿no? Al seguir la recomendación hecha para tener un mejor parámetro de evaluación, se identifica que el nivel absoluto del IOAE de mayo está ciertamente muy por arriba del 2020, pero por debajo del 2018 y 2019, y apenas a la par de los del 2017, lo que significa que a pesar del "rebote", ¡en mayo todavía estamos al nivel que tenía la economía hace 4 años! Esto tiene sin duda implicaciones importantes en el ámbito de los negocios y la economía, que cada empresa usará para sus planes.



2. No usar cifras originales, sino cifras desestacionalizadas. A través de cálculos estadísticos y basados en datos históricos, las cifras desestacionalizadas permiten la comparación contra cualquier otro periodo; por lo tanto, se puede evaluar la dinámica del periodo más reciente respecto al inmediato anterior, y de esa forma tener una mayor sensibilidad sobre el dinamismo reciente que tiene la variable evaluada. También se pueden hacer comparativos históricos sin importar el mes de referencia y, por último, facilita algunos ejercicios de proyección.


Ejemplo 1 de las cifras desestacionalizadas: el IGAE (Indicador Global de la Actividad Económica), es una cifra que muestra la situación general de la economía, con menos oportunidad que el IOAE, pero de forma mensual, por lo que no es necesario esperar a las cifras trimestrales. Se publica con cifras originales y desestacionalizadas. La cifra desestacionalizada de abril se puede comparar con la de marzo, y así entender qué pasa en la dinámica inmediata de la economía. El resultado no es favorable: el IGAE de abril es 0.2% menor al de marzo, lo que confirma, junto con muchos otros indicadores, que después del fuerte impulso de marzo, la economía perdió dinamismo al arranque del segundo trimestre. ¿Dónde nos deja el resultado de abril? Todavía 3.2% por debajo del máximo histórico que fue en agosto de 2018, y apenas en los niveles que se tenían en septiembre de 2017, ¡3 años y medio de retroceso económico!



Ejemplo 2 de las cifras desestacionalizadas: la economía en el primer trimestre de este año creció 0.8% respecto al cuarto trimestre del 2020. Una gran noticia, ya que superó por mucho las cifras preliminares que estimaban un crecimiento de 0.4%, y con esto se juntan 3 trimestres en que los resultados superan las expectativas. A partir de este punto, podemos comenzar a hacer escenarios sobre el crecimiento del resto del año, y así dimensionar de mejor manera qué significaría un crecimiento anual de 5% o de 6%, que en años comunes sería un resultado espectacular, pero que en este caso nos dejaría aún en niveles muy por debajo de los máximos históricos.



De esto se concluye que aún en escenarios optimistas, con el resto de los trimestres creciendo al doble del resultado del primer trimestre, se estaría apenas en los niveles de hace 4 años en la economía, por lo que un crecimiento inclusive cercano al 6%, por muy bien que suene, dejaría una economía aún en situación frágil, factor clave a considerar en las planeaciones de las empresas. Para recuperar en este año los niveles prepandemia, el crecimiento tendría que ser cuatro veces mayor al del primer trimestre. Desafortunadamente, las cifras de abril no dejan ver una aceleración clara en el segundo trimestre del año.


3. Analizar más allá de los promedios. Aún en una economía así de complicada, como muestran los indicadores y análisis anteriores, existen segmentos económicos y estados que ya recuperaron los niveles prepandemia. Es importante analizar con detalle para tener estrategias enfocadas y bien dirigidas. Estos análisis los puede encontrar en diversas entradas de este blog. Compartimos una de las más recientes (https://bit.ly/3wcSPaE).


En resumen:

  • Usar cifras absolutas, no crecimientos relativos, y comparar con periodos pasados.

  • Usar cifras desestacionalizadas, para tener mejor contexto histórico.

  • Profundizar más allá de los promedios generales.

Estas herramientas dan una visión mucho más clara y efectiva para diseñar estrategias enfocadas y pertinentes.